BIENVENIDO NAVEGANTE A ESTE LUGAR PERDIDO DE MI GALAXIA

jueves, 9 de enero de 2014

Obsesión

No nos veíamos desde niños, pero aquel verano llegó llena de maletas y entusiasmo...La miré sorprendido. Aquella niña de largas trenzas y piernas flacuchas se había convertido en una verdadera belleza, de largas y torneadas piernas y un busto de ensueño. Ella era una verdadera delicia para los sentidos. Me la quedé mirando con la boca abierta mientras mi corazón latía furiosamente y un escalofrío sacudía mis más íntimos deseos. Desde ese día ya no tuve ni paz ni calma. En las mañanas, cuando tomábamos el desayuno en la galería junto a mis padres, yo me mostraba obsequioso con ella y le pasaba el pan y la mermelada, siempre tratando de rozar su piel con la mía. Durante nuestros paseos por el campo yo le insinuaba tímidamente mi amor, mientras ella reía y caminaba moviendo sensualmente sus caderas, sin prestarrme mucha atención. Pero las noches, eran una verdadera tortura para mí, cuando a través del tabique de la puerta, la sentía respirar en su cama. Entonces inmóvil entre las sábanas, sin atreverme a nada, la imaginaba lejana como una diosa, sumida en sus sueños, emanando perfumes que me hacían adivinar paraísos prohibidos, entonces sentía que el cuerpo me dolía, que la piel me ardía, que me volvía loco de tanto desearla. Así pasaron los días y empecé a sentirme enfermo, ya casi no comía, ni dormía y buscaba cualquier pretexto para estar a su lado. Ella ignoraba mi devoción y coqueteaba con cuanto pantalón se cruzara en su camino, avivando así el caldero de mis celos. A veces, sin poder evitarlo, yo la espiaba mientras ella se desnudaba frente al espejo; entonces en el paroxismo del placer calmaba un poco mi desdicha...Pero una noche, cuando ya yo me había sumido en el más terrible de los infiernos, sentí una melodiosa voz acariciando mi nombre, llamándome cual hechizo de sirena. Entonces, como en un sueño me paré y me dirigí al cuarto de mi prima y traspasando al fin, el límite que me separaba de la felicidad, me senté junto a mi amada y vi como sus almendrados ojos me miraban sin pestañar, como sus jugosos labios repetían mi nombre; emocionado alargué mis manos para tocarla y de pronto, como por arte de magia, sentí que las maderas del piso se levantaban, que mis pies se hundían en el vacío y que aquellos tablones me tragaban cual arenas movedizas...Mientras caía supe que para mí, ya no había más paraíso que aquel abismo frío oscuro y profundo que me esperaba.
Al día siguiente todos se asombraron de la desaparición de Julito y aunque lo buscaron durante mucho tiempo, nunca pudieron desentrañar el misterio de su desaparición. A los pocos días la prima regresó a la universidad y nunca más volvió a visitar a los tíos.

ilustración Edvard Munch

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Terrible historia.Tanta pasion a veces mata.me impacto.

Anónimo dijo...

La disfruté.felicidades y saludos Mauro

Anónimo dijo...

tu página es fantástica. sigue así

Anónimo dijo...

Esta padrisima

Anónimo dijo...

Que interesante cuento, me agrado.

Anónimo dijo...

Lo consumió de tanto deseo...

Anónimo dijo...

Q feo como término no me gusto

Anónimo dijo...

Desde un principio imagine cual seria la relación entre los 2 jovenes, con algo tan imposible.
Me gustaría un final mas feliz.
Igual muy cautivador !!

Anónimo dijo...

Pobre iluso

rosario dijo...

Mmm que mal por julito, tanto amor y pasión no son buenos......

Anónimo dijo...

Buena historia

Daniela Acosta dijo...

Buen final, no siempre todo termina bien ni feliz. Hay q ser realistas, aunq en este caso no. Jejeje. Ay q tner cuidado con li q se desea. Buena historia. Saludos

Cecilia Carrera dijo...

Hermosa historia