BIENVENIDO NAVEGANTE A ESTE LUGAR PERDIDO DE MI GALAXIA

viernes, 7 de febrero de 2014

Pelusita

La encontró una tarde lluviosa, acurrucada y asustada en medio de la gente. Sin pensarlo mucho la tomó entre sus brazos y la llevó a casa. Al llegar la secó como pudo y recién delante de un tazón de leche la vio abrir sus ojitos agradecida y confiada. La gatita luego de acariciarla durante un rato con su graciosa cola se trepó en la chimenea y se durmió tranquilamente. Fue allí donde la encontró Gerardo, cuando a las siete llegó del trabajo, cansado y malhumorado. ¿Pero qué hace este animal encima de la chimenea Rosa? Gritó. ¿Rosa, Me escuchas? Bueno la encontré en la calle y me dio pena...Respondió ella ¿Pena?.. Pena deben darte mis pobres pantalones que empezaran a lucir llenos de pelos y qué dirán en la oficina?. No, ni hablar.. Deshazte de este bicho, mañana mismo! Sentenció Gerardo antes de ir a tomarse una ducha. Rosita sin decir nada más, cogió a la gatita y se la llevó al cuarto de los trastes y allí la instaló en una cajita de cartón. Mira pelusita, cuando llegue Gerardo te vienes para acá y asunto terminado. Le dijo. Así fue como Pelusita se quedó en la casa con Rosita, a quien seguía a todas partes. Por su parte Rosita estaba contenta de tener tan amena compañía y hasta cuando se iba de compras, la gatita la esperaba en el tapete de la entrada. Pero eso sí, debía pasar y repasar la ropa de su marido para que él no encontrara ni un solo pelo de gato y aspirar varias veces los sillones donde él iba a sentarse. En la noche cuando él llegaba pelusita corría a su cajita de cartón y no se aparecía en toda la noche. Pasaron las semanas y no volvieron a hablar de la gatita, pero Gerardo, aunque no tenía queja de la pulcritud de su ropa ni de la limpieza de la casa, sabía que la gatita seguía allí y esa idea lo contrariaba. Le molestaba saber que su mujer no le hiciera caso y peor aún que estuviera tan encariñada con ese animalito...Un domingo en que Rosita había salido a comprar víveres, Gerardo empezó a buscar por todas partes el escondite de la gatita, hasta que por fin la encontró acurrucada en su cajita. Ah ya te descubrí! Dijo frotándose las manos antes de agarrarla y llevarla hasta la puerta de salida. La llevó dos calles abajo y allí la dejó. Y no vuelvas más ! Le dijo espantándola...Desde ese día Rosita no volvió a encontrar a la gatita y por más que la llamó y la buscó por todas partes, ella no apareció. Los días empezaron a parecerle tristes y silenciosos, ya que extrañaba la alegría y compañía de Pelusita. Una semana después vino el vecino con la mala noticia de que había encontrado en su patio colindante el cuerpo de su gatita.- Parece que quiso subirse a la cornisa de la ventana para entrar por allí, pero la teja estaba suelta y se cayó. La mala suerte fue que cayó en la reja y bueno al menos creo que murió al instante. -Terminó de decir el vecino entregándole el cuerpo sin vida de su Pelusita. Cuando Gerardo volvió a casa encontró una nota de su mujer que le anunciaba que había ido a pasar unos días en la granja de sus padres, por causa de un entierro. El adivinando de que entierro se trataba, pues el vecino le había contado la historia; decidió esperar con paciencia la vuelta de su mujer. Pero los días pasaban lentos, sobre todo las noches y él sentía la ausencia de Rosita. La había llamado varias veces pero ella le contestaba triste diciéndole que le hacían falta unos días más. Una noche que llegó más tarde y más cansado que de costumbre se quedó dormido en el sillón de la sala. Ya casi a la madrugada lo despertaron unos maullidos de gato. Fastidiado se levantó para cerrar la puerta del balconcito cuando sus ojos se toparon con los de Pelusita. -Gata endemoniada todavía andas fastidiándome! - Gritó mientras trataba de atraparla, pero por casualidad se le cruzó en su camino un juguete de la gatita, tropezó con el y se fue de bruces por el balcón. Al día siguiente lo encontraron muerto encima de la reja. Parece que estaba medio dormido, resbaló y cayó por el balcón..- Le dijeron a Rosita.
Poco tiempo después Rosita se mudó a la granja de sus padres en el campo, donde poco a poco olvidó sus tristezas...

ilustración Lilian Zampol

10 comentarios:

Anónimo dijo...

q miedoo!!! vino la muerte y se las cobro , q nervios!!!!!! :)

Anónimo dijo...

terrible castigo. un cuento aterrador.

Candela dijo...

Nena los pelos como escarpias, no por el miedo, que si he pasado un poquito, sino por ver que un animalito, una gatito y la mala conciencia de un ser humano pueden cambiar la historia de una mujer.

Abonada a tu blog.

Anónimo dijo...

que lindo
y despues que paso soy cande

Anónimo dijo...

Creo q no fue venganza sino carma

Anónimo dijo...

Aterrador

Anónimo dijo...

Que malo gerardo por que prácticamente el mato a pelusita y por el carma se término muriendo

Anónimo dijo...

Fue gran el misterio y después de todo era un simple gato 🐱. Y el un viejo rancio no?

Anónimo dijo...

Gato 🐱.

David Munoz dijo...

Hola amiga....te escribo desde Chile....me encantó tu cuento es muy entretenido y ademas tiene mucho suspenso. Me gustaría contar con tu autorización para realizar un ejercicio con mis alumnos de educación primaria...desde ya gracias y un abrazo.